La federación pidió agilizar los trámites pendientes para concretar la aplicación de la Ley de Caletas. Familias acusan décadas de espera y promesas incumplidas.
El Directorio de la Federación Regional de Pescadores Artesanales del Biobío (Ferepa Biobío) llegó nuevamente hasta Caleta Perone, en la península de Hualpén, para acompañar a las familias del sector, que viven un nuevo episodio de frustración e incertidumbre tras la paralización del proceso que permitiría regularizar el terreno donde han construido su vida por más de 70 años.
En Caleta Perone viven desde la década de 1950 pescadores artesanales, algueras y descendientes de trabajadores del antiguo Fundo Perone, quienes permanecieron en el lugar tras el declive de la actividad agrícola, con la autorización de la familia propietaria. Con el paso de las generaciones, se formó una comunidad profundamente ligada al mar y al trabajo colectivo.
La promulgación de la Ley de Caletas N°21.027 abrió una oportunidad histórica para que la caleta pudiera acceder legalmente a la propiedad del terreno. Desde entonces, y con el acompañamiento permanente de Ferepa Biobío, la comunidad cumplió con todas las exigencias legales y técnicas, incluyendo planos, estudios de línea de alta marea, planes de administración y capacitaciones en gestión y adaptación al cambio climático.
Sin embargo, el proceso hoy se encuentra detenido por trámites administrativos. Según se informó, solo resta un informe técnico y una firma para avanzar en la expropiación, lo que mantiene a toda la comunidad en un estado de profunda angustia.
El presidente de Ferepa Biobío, Cristian Arancibia Chandía, valoró el trabajo de instituciones como la Municipalidad de Hualpén, Sernapesca y el Ministerio de Bienes Nacionales, pero realizó un llamado directo al Estado.
“No puede ocurrir que, por la burocracia de organismos del Estado, esta oportunidad única —que además cuenta con financiamiento— se siga postergando. Caleta Perone cumplió todo lo que la ley exige; ahora es el Estado quien debe cumplir”, señaló.
Desde la propia caleta, el presidente del sindicato, Miguel Ibáñez, expresó con dureza el sentir de los vecinos: “Necesitamos que de una vez por todas nos dejen de mentir. Llevamos más de 50 años con el miedo de que nos expulsen. Este terreno no fue tomado; nos fue ofrecido cuando éramos trabajadores del fundo. Ya está bueno. Estamos cansados y sin esperanza”.
La molestia también se repite entre las familias. Cecilia Ibáñez, de 59 años, relató que esperaban una definición antes de fin de año. “Esperábamos una Navidad tranquila porque se dijo que en noviembre estaría listo. Estamos en enero de 2026 y nada pasó. Basta de mentiras. Necesitamos paz para seguir viviendo”, afirmó.
Por su parte, Ramona Lara, de 78 años, expresó su preocupación por el paso del tiempo. “Vienen y se van las autoridades con promesas. Me queda poco tiempo y mi sueño es que nuestra gente viva tranquila. ¿Por qué tienen esto parado si la ley permite que el terreno nos sea entregado? Se nos va la vida entre promesas”.
La secretaria del sindicato, Carolina Astete, cuestionó la demora del informe técnico pendiente, luego de las mediciones realizadas por profesionales del SHOA en octubre pasado. “Era lo único que faltaba para proceder a la expropiación. Han pasado más de seis meses y no hay informe. ¿Es legítimo que el Estado se tome todo el tiempo del mundo sin pensar en las personas que esperan?”, planteó.
Mientras los botes siguen varados en la orilla y las redes se secan al sol, Caleta Perone continúa esperando una respuesta concreta. Una definición que permita cerrar décadas de incertidumbre y entregar a sus habitantes la certeza, dignidad y tranquilidad que sienten haber ganado con una vida entera dedicada al mar.
Fuente: Mundo Acuícola

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