UCSC advierte que una de cada 10 mujeres podría tener endometriosis y que su diagnóstico puede tardar años

Académica de la Facultad de Medicina alerta que la normalización del dolor menstrual y las limitaciones en los métodos diagnósticos siguen retrasando la detección de esta enfermedad que impacta la calidad de vida y la fertilidad.

Una enfermedad que afecta a millones de mujeres en el mundo continúa siendo invisibilizada y, en muchos casos, diagnosticada tardíamente. Se trata de la endometriosis, una patología ginecológica crónica que podría afectar a una de cada diez mujeres en edad reproductiva, pero que aún enfrenta importantes barreras para su detección oportuna.

En el marco del Día Mundial de la Endometriosis, especialistas enfatizan la necesidad de visibilizar esta enfermedad, cuyos síntomas suelen ser confundidos o minimizados debido a la normalización del dolor menstrual intenso.

La académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Daniela Mennickent Barros, explicó que el subdiagnóstico responde a múltiples factores. “Los signos y síntomas más frecuentes, como el dolor pélvico crónico (…) y la infertilidad, pueden confundirse con otras patologías”, indicó.

La endometriosis ocurre cuando tejido similar al endometrio crece fuera del útero, provocando inflamación, dolor y, en algunos casos, infertilidad. Sin embargo, muchas mujeres no consultan a tiempo, influenciadas por factores culturales que han instalado la idea de que el dolor menstrual intenso es algo normal.

“Como sociedad hemos normalizado que las mujeres sufran dolores intensos durante la menstruación (…) sin embargo, eso no es normal”, enfatizó la especialista.

El desconocimiento sobre la enfermedad y el carácter aún tabú de la menstruación también inciden en el retraso diagnóstico. En muchos casos, niñas y adolescentes no cuentan con espacios para expresar sus síntomas, lo que prolonga la falta de atención médica.

Las consecuencias pueden ser significativas. El dolor puede volverse crónico e interferir en la vida diaria, el trabajo o los estudios, además de afectar la salud mental. “Las mujeres con endometriosis presentan mayor riesgo de desarrollar depresión y ansiedad”, advirtió la Dra. Mennickent.

Otro de los impactos relevantes es la infertilidad, lo que implica procesos largos y complejos para quienes buscan un embarazo.

El diagnóstico sigue siendo uno de los principales desafíos. Actualmente, el método de referencia es quirúrgico, lo que implica altos costos y limita su acceso. Si bien existen alternativas por imágenes, estas no detectan todos los tipos de la enfermedad. “Aún no existen biomarcadores (…) que permitan un diagnóstico no quirúrgico con la sensibilidad necesaria”, explicó.

En cuanto al tratamiento, cerca de un tercio de las pacientes no responde a terapias hormonales, las que además pueden ser incompatibles con el deseo de maternidad. La cirugía, aunque efectiva en muchos casos, presenta costos elevados y riesgo de reaparición de la enfermedad.

Frente a este escenario, la investigación científica busca avanzar en nuevas herramientas diagnósticas, incluyendo el uso de inteligencia artificial y tecnologías que permitan detectar la enfermedad de forma más temprana y menos invasiva.

Asimismo, la especialista destacó la importancia de impulsar políticas públicas que aborden esta patología de manera integral. El proyecto de Ley de Endometriosis, actualmente en tramitación en el Congreso, busca fortalecer la atención médica, la investigación y la educación en torno a esta enfermedad.

“Sin políticas públicas adecuadas, es muy probable que muchos de los problemas que hoy conlleva la endometriosis permanezcan sin resolverse”, concluyó.