Proteger la vida que comienza en medio de la emergencia

Pregnant woman belly. Pregnancy conceptMorin Chaparro González

Matrona y docente de Obstetricia

Universidad Andrés Bello, Concepción

Como matrona, académica y, ante todo, como habitante del Gran Concepción, escribo estas palabras con profunda preocupación y una sincera tristeza por la tragedia que ha golpeado a nuestra zona. Los incendios forestales no solo han devastado territorios y hogares, sino que han instalado una amenaza silenciosa en el aire que respiramos, afectando especialmente a quienes hoy gestan una vida, atraviesan el puerperio o cuidan a un recién nacido.

Desde mi labor docente en la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello y desde el contacto cotidiano con mujeres y familias, he visto el miedo y la incertidumbre que genera esta emergencia. Sé que, frente a tanto dolor, el conocimiento no repara las pérdidas, pero sí puede ser una herramienta concreta para cuidar la vida. Desde ese lugar, siento la responsabilidad de aportar, con mis saberes profesionales, en ayuda de las embarazadas, puérperas y recién nacidos del Gran Concepción.

El humo de los incendios contiene material particulado fino que puede ingresar profundamente al organismo. En mujeres embarazadas, esta exposición puede generar procesos inflamatorios que afectan la oxigenación fetal y aumentan el riesgo de parto prematuro o bajo peso al nacer. Por ello, es fundamental reducir al máximo la exposición: sellar puertas y ventanas, limpiar superficies con paños húmedos y ventilar solo cuando la presencia de humo sea menor. Si es necesario salir, el uso de mascarillas N95 o KN95 es clave; las mascarillas de tela o quirúrgicas no ofrecen protección suficiente.

Durante la gestación, no se deben normalizar los malestares. Disminución de movimientos fetales, mareos, cefaleas persistentes, tos o dificultad respiratoria son señales de alerta que requieren evaluación médica oportuna.

En el caso de los recién nacidos, el cuidado debe ser aún más riguroso. Sus pulmones son inmaduros y altamente vulnerables. La lactancia materna cobra un rol protector fundamental, y la higiene de contacto es esencial: cambiar la ropa expuesta al exterior y lavar manos y rostro antes de tomar al bebé. Dificultad respiratoria, respiración acelerada o somnolencia excesiva son motivos de consulta inmediata.

Esta emergencia nos duele como comunidad. Cuidar a quienes inician la vida es una responsabilidad colectiva. Hoy, más que nunca, acompañar con información clara y oportuna es una forma concreta de proteger el futuro de nuestra región.

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