Hablar de las niñas en el 8M

Sandra Urra Águila, académica Facultad de Educación y Humanidades Universidad Andrés Bello Concepción.

Llega un nuevo 8 de marzo y con ello en RRSS vemos convocatorias a marchas, actos conmemorativos, invitaciones a la reflexión, seminarios , incluso los aún frecuentes mensajes de “felicitación” y opiniones como “los hombres también merecemos un día para celebrar” o “esto es una invención del comercio para vender”, pero en realidad el 8M es la fecha para detenernos a reflexionar en torno a los avances logrados a lo largo de la historia por y para las mujeres y con ello las barreras que aún faltan por derribar y esas desigualdades que aún persisten y hemos normalizado de forma silenciosa o temerosa.

Cabe preguntarse si es este día es momento de hablar explícitamente de las niñas y la respuesta a ello está en el mismo origen de las desigualdades, las brechas no surgen en la adultez, no aparecen sin explicación de un momento a otro. Estos escenarios se van construyendo desde los primeros años de vida, por ello ser garantes de derechos de las mujeres es urgente y siempre pertinente.

Durante siglos, las mujeres enfrentaron restricciones para acceder a la educación en distintos niveles, al trabajo remunerado, a la participación política, al manejo de las finanzas propias e incluso al reconocimiento de derechos básicos. Estas limitaciones surgen y se apoyan en una cultura que, desde la cuna, enseña de roles, intereses y motivaciones exclusivas o apropiadas para hombre o mujeres, niños o niñas.

A pesar de los años de valentía de tantas mujeres que dejaron hasta el último aliento en décadas de lucha social y los avances obtenidos, aún hay brechas importantes como la violencia de género, baja presencia de mujeres en altos cargos directivos, diferencias en salarios, baja presencia en algunas carreras o desempeños; sumado todo lo anterior a los roles de cuidado y responsabilidades de crianza que recaen mayoritariamente en madres, sobre todo en el caso de hijos e hijas en situación de discapacidad o necesidades mayores de apoyo. Si bien algunos países han avanzado en políticas públicas de reconocimiento, valoración y aseguramiento del goce de derechos, aún es necesario seguir insistiendo, visibilizando y dando voz a estas realidades.

Por ello, referirnos a las niñas es forma de anticiparnos al futuro, prever y evitar errores mientras potenciamos en ellas desde temprana edad la conciencia y empoderamiento, les mostramos que las etiquetas no deben marcar sus vidas y que el género no debe limitar las posibilidades o trazar el destino. Las niñas de hoy serán las mujeres que mañana ocuparán espacios tan ansiados en ciencia, política, educación, trabajo, emprendimiento, arte, en fin, en todo espacio que deseen, sueñen y construyan; por tanto, lo que ocurra desde los primero años: oportunidades, límites, respuestas, apoyo, relatos, historias y ejemplos influirán directamente en sus percepciones de posibilidad, construcción de proyectos de vida, objetivos y anhelos, así como también influirá en la comunidad.

Los desafíos del futuro son claros y apuntan a disminuir las brechas económicas, promover la participación equitativa en espacios de decisión y erradicar la violencia de género. También es necesario cuestionar los estereotipos que desde temprana edad limitan las aspiraciones de muchas niñas, esta responsabilidad no recae únicamente en las instituciones o en quienes redactan las normativas y deciden los caminos de cada país. Cada uno y una aporta a derribar estas en la vida cotidiana en diversos espacios: en las familias, en las escuelas, en espacios colectivos y de la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Cada espacio que se abre sin prejuicios de género contribuye, poco a poco, a transformar la sociedad.

Reconocer a las niñas hoy es asegurar que esas mujeres adultas del mañana vivan con libertad, oportunidades y dignidad, sin miedo, sin prejuicios, sin discriminación. Hablar de niñas en 8M es reconocer que la lucha por la igualdad de derechos atraviesa generaciones y continúa escribiéndose cada día.